Borja Camí es ingeniero técnico agrícola. Técnico en la Asociación de Defensa Vegetal de frutales del Baix Llobregat durante 7 años. Actualmente, asesor y formador autónomo dentro Cooperativa Asesoramiento Arreu S.C.C.P acompañando agricultores y nuevos proyectos productivos. Miembro del Consejo de Redacción de la revista de divulgación “La Fertilidad de la Tierra”, especializado en Horticultura Ecológica.

Habitual de nuestras jornadas de formación hemos querido repasar con él alguno de los puntos más destacados que tratamos con él cuando nos acompaña en los cursos.

¿Puede ser rentable la horticultura ecológica?

El cultivo ecológico claro que es rentable, hoy en día se han normalizado varias técnicas de producción y en fincas profesionales hemos perdido el temor y las dudas que podían existir hace 10 o 15 años atrás. La rentabilidad en ecológico, como en cualquier ámbito productivo, o incluso más, pasa por ser eficientes en el itinerario técnico del cultivo, según la escala de producción. Es cierto que a veces son necesarias nuevas inversiones, para cambiar el diseño del cultivo, sobre todo respecto a la prevención de arvenses y desherbado mecánico, que se amortizan casi el mismo año cuando son eficientes.

Llegamos a producciones altas cuando el cultivo va bien y constatamos, en la mayoría de los casos, que la agronomía del cultivo es mucho más importante que los insumos que podemos aplicar. Una agricultura más natural y ecológica ha llegado para quedarse, apoyada en la innovación junto al impulso de un cambio progresivo de paradigma. Haremos un esfuerzo de aprendizaje el primer y segundo año de conversión, constatando que la recompensa es grata si hacemos las cosas bien y con el criterio más acertado. Por último, enfatizar que los consumidores, distribuidores, transformadores y productores, debemos valorar económicamente la actividad agraria con dignidad, como cualquier otra empresa.

¿En qué la diferenciaríamos de la convencional?

¿La tierra fertiliza a las plantas, o las plantas a la tierra? Es un ejemplo del cambio radical del enfoque agrícola, a tener en mente, una visión de conjunto y la mejor mano para acompañar los cultivos. A la práctica, a simple vista, a veces no es tan diferente y otras sí, por ejemplo, nos ha ocurrido que en jornadas de campo en fincas ecológicas los agricultores nos preguntan si realmente es ecológico porqué se ven los cultivos tan eficientes y productivos como los convencionales.

Cuando ya hemos afianzado la agronomía óptima del cultivo, que es muy parecida independientemente de la certificación, continuaremos con técnicas que marcan la diferencia: el intercorpping floral, las asociaciones de cultivo, las cubiertas vegetales finalizadas como abono verde o innovando con el tumbado y acolchado vegetal, el control biológico por conservación de insectos, aves o murciélagos, además de cuidar y favorecer los polinizadores autóctonos, el laboreo vertical e incluso prácticas de menor labranza, la revitalización y reequilibrio de la tierra de labor, la aportación de enmiendas orgánicas para aumentar el carbono estable… Entendemos que formamos parte de un conjunto, fomentando una agricultura sostenible con los recursos disponibles.

¿Con qué métodos de prevención contamos para favorecer el control de plagas?

El primer método es el conocimiento y la observación, el segundo es la paciencia y temple con la naturaleza, o viceversa. He asistido muchas reconversiones, cuando al principio surgían dudas de cómo controlar ciertas plagas, la realidad es que en la mayoría de los casos sobrepasamos el temor, con éxito, y si aparecen las entendemos como indicadores y hacemos un seguimiento. Aunque a veces podemos controlar y entender los desequilibrios y a veces no, en el conjunto de la rotación el resultado siempre ha sido rentable. La planificación del cultivo, eligiendo variedades que se adapten y tengan características que los hacen menos sensibles, un marco de plantación adecuado para la ventilación y una planificación de la temporada cuando el cultivo es más cómodo, son criterios importantes para la producción hortícola ecológica.

Dejaremos de cultivar en monocultivo para estar siempre en policultivo, con floraciones adyacentes al cultivo o incluso leguminosas que también tienen un aprovechamiento comercial, un campo sin flores y sin diversidad es demasiado riesgo en ecológico. Romper el paisaje de una sola especie cultivada es una ayuda drástica para re-equilibrar el campo, por ejemplo, con el intercropping floral en las fincas a gran escala, mas los setos permanentes y las cubiertas vegetales. También haremos una gestión amable de la tierra de labor, intentando combinar vigor y producción con un cultivo reforzado y que crece sano, en simbiosis con los microorganismos de la tierra que también ejercen un rol de biodiversidad funcional.

Dejamos de tratar algunas plagas que se regulan con los auxiliares, como varios pulgones, también convivimos con un pequeño porcentaje de daño, o hay enfermedades como el mildiu o el oídio en que hacemos una estrategia preventiva y reforzante. No soy un tecno-entusiasta de los nuevos productos fitosanitarios i/o fortificantes, frente al desembarque de nuevos catálogos de residuo cero o ecológicos, pero obviamente, a día de hoy, son una herramienta necesaria que aplicaremos con criterio.

¿Son más recomendables las variedades de semilla tradicionales?

Los últimos años he tenido la oportunidad de reconciliarme con las variedades locales y tradicionales, y cuando como en casa me he acostumbrado a las hortalizas con personalidad y por esto me siento afortunado. Creo que debemos seguir reforzando una alimentación local y genuina, aunque no solo pasa por elegir una variedad u otra, sino por el conjunto de la cadena alimentaria y esto, según el modelo de finca, lo hace más difícil pero no imposible si entre todas insistimos.

Las semillas tradicionales son menos homogéneas en cuanto a cosecha, suelen ser más rústicas y eficientes en condiciones de bajos insumos (agua, abonado y desherbado), cultivadas adecuadamente tienen un mayor porcentaje de materia seca, por lo tanto, son un recurso (genético y agronómico) a tener en cuenta en el contexto de cambio climático y recursos limitados. La selección moderna de variedades altamente productivas junto con el regadío y el resto de altos insumos, ya casi habiendo tocado techo, bien manejado, es una realidad productiva también en ecológico. Aunque, por ejemplo, hay cada vez más estudios sobre la eficiencia del agua (kilogramos de cosecha por metros cúbicos invertidos) que indican que con menos agua aumenta la eficiencia, aunque en proporción baja la producción total, siendo en general más eficientes las variedades tradicionales que fueron seleccionadas en un contexto de menos insumos.

Por último, añadir la modernización de las variedades es una herramienta a veces indispensable respecto a la resistencia completa o parcial a mildius, oídio o pulgón (espinacas, lechugas y cucurbitáceas), y algunas virosis o patógenos del suelo en parcelas con poca rotación (solanáceas), por citar algunos ejemplos.

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